Antecedentes y Objetivos
Argia Fundazioa, ubicada en Bizkaia, apoya a personas con enfermedad mental grave a través de diferentes recursos sociosanitarios como: Hospital de Día, Viviendas con Apoyo, Residencias, Club Social, servicio de apoyo a la vida independiente, voluntariado y sensibilización-Estima. Con más de 100 empleados y 300 personas usuarias, la fundación ha sido reconocida por su gestión avanzada y su compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en salud y bienestar.
En línea con su compromiso con la autonomía y a la autodeterminación, la Fundación detectó una contradicción entre su modelo de atención individualizado (PAI) y la escasa participación directa de las personas usuarias en la toma de decisiones. El objetivo de esta práctica fue rediseñar el PAI para garantizar la participación sin intermediarios de las personas usuarias, promoviendo su voz y la autorrepresentación en primera persona.
Método
El proceso se inició en 2022 con la identificación del problema y la creación de un grupo motor compuesto por profesionales y personas usuarias. Se desarrollo una fase de ideación teórica y pruebas piloto mediante dinámicas colaborativas como el rol-playing. En 2023, se realizaron experiencias reales en los distintos recursos, documentadas en diarios de campo para evaluar la experiencia. En 2024, se estandarizó la metodología y se implementó en todos los recursos sociosanitarios. En 2025, se consolidó el modelo, ampliando la participación y evaluando su impacto.
Resultados
La participación creció progresivamente: en 2022 participaron 7 personas, en 2023 fueron 13 en 2024 aumentaron a 18 y en 2025 un total de 26, aunque algunos de ellos estaban en fase de seguimiento.
Las personas usuarias valoraron positivamente la posibilidad de expresarse directamente, con una puntuación media de satisfacción de 8,3 puntos sobre 10. Mientras que los profesionales destacaron la adaptabilidad del modelo, pero también reconocen que su rol se ha vuelto más complejo por la necesidad de mayor coordinación y mediación entre las partes. Se implementaron estrategias como la adaptación del lenguaje, inclusión del entorno afectivo y mejora de los sistemas informáticos. Además, definieron criterios de participación y la estructuración en varias fases del PAI en primera persona:
• Reunión coordinadora previa entre persona usuaria y profesional de referencia.
• Primera reunión para compartir información relevante.
• Reunión con equipo técnico y educador para evaluar las fortalezas y áreas de mejora.
• Segunda reunión con persona usuaria para comunicar las conclusiones del equipo técnico.
• Reunión conjunta, todas las partes implicadas expresan las estrategias y objetivos, además se puede incluir al entorno afectivo.
• Reunión final: los profesionales afianzan las estrategias y acciones consensuadas.
A pesar de las dificultades encontradas; como la duración del proceso en cuatro años, la coordinación entre participantes, la inclusión del entorno afectivo, la adaptación tecnológica y el solapamiento con el modelo tradicional, se han implementado soluciones efectivas mediante formación, rediseño organizacional y mejoras tecnológicas.
La práctica es transferible a otras entidades, que compartan valores de autonomía, cuidados centrados en la persona y cuenten con recursos adecuados.
Conclusiones
El nuevo modelo de PAI en primera persona ha supuesto una transformación significativa en la atención sociosanitaria, centrando el proceso en la voz y participación directa de las personas usuarias como acción clave de autorrepresentación. Ha fortalecido la autonomía, mejorando la calidad de la intervención y reforzando la coherencia institucional con sus valores. Este enfoque innovador ha demostrado ser eficaz, sostenible y alineado con modelos de atención centrada en la persona, consolidándose como una buena práctica para la entidad y un referente en el sector.