Antecedentes y Objetivos
Eurovida es un programa impulsado por el Servicio Murciano de Salud, a través de la Dirección General de Salud Mental, cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+). Surge como evolución de Euroempleo (2017–2023), con el objetivo de ampliar el enfoque centrado exclusivamente en el empleo e incorporar una intervención más integral para la inclusión social de personas con trastorno mental grave y/o adicciones.
Esta comunicación describe la experiencia de la Asociación Murciana de Rehabilitación Psicosocial (ISOL) como entidad participante en ambos programas, poniendo en valor el recorrido metodológico, los resultados alcanzados y los retos aún existentes.
Método
El análisis se apoya en fuentes internas (registros de atención, informes anuales, supervisiones técnicas) y datos recogidos en las memorias oficiales del programa. Se ha realizado una revisión de casos únicos mediante normalización de datos de identificación (DNI), así como un cálculo de estancias medias a partir de fechas de entrada y salida.
El modelo de intervención se basa en itinerarios personalizados, en coordinación con los equipos públicos de salud mental y con entidades del tercer sector, evolucionando hacia un enfoque centrado en la persona, sus ritmos y contexto.
Resultados
Desde 2017, ISOL ha atendido a aproximadamente 700 personas únicas en el marco de ambos programas. La duración media de acompañamiento ha sido de 28 meses, siendo superior a los 12 meses en más del 60 % de los casos.
Durante el desarrollo de Euroempleo, la tasa de inserción laboral se situó en torno al 30 %, y el 20 % de las personas iniciaron o retomaron procesos formativos.
Con la transición a Eurovida, se ha incrementado la atención a personas con diagnóstico dual y se ha consolidado el trabajo en red entre entidades, lo que ha favorecido un mayor grado de flexibilidad y continuidad en los itinerarios.
Conclusiones
Los resultados muestran que una intervención sociolaboral sostenida, integrada en salud mental y conectada con la comunidad puede generar mejoras relevantes en los procesos de inclusión social.
Aún persisten desafíos relacionados con la coordinación interinstitucional, el reconocimiento profesional dentro de los equipos clínicos y la necesidad de una recogida de datos más sistematizada.
La experiencia acumulada permite identificar buenas prácticas y orientaciones útiles para el desarrollo de programas futuros con enfoque comunitario.