La literatura científica ha evidenciado de manera consistente el vínculo estrecho entre la salud mental y la vivencia de experiencias traumáticas. La exposición a eventos potencialmente traumáticos se ha asociado con un aumento en la prevalencia de trastornos mentales como depresión, ansiedad, psicosis, o trastorno de estrés postraumático. A su vez, la presencia de problemas de salud mental puede incrementar la probabilidad de exposición a nuevas situaciones traumáticas, generando un ciclo de vulnerabilidad.
En este contexto, el abordaje del trauma en personas con trastornos mentales se presenta como una prioridad clave en los próximos años. Esta necesidad se ve reforzada por las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas (ONU) en su informe conjunto de 2023, en el que advierten que muchas personas con trastornos mentales sufren estigma estructural y experiencias de retraumatización dentro de los propios sistemas de atención. Entre estas se incluyen prácticas coercitivas como el aislamiento o el uso de sujeciones físicas. Tanto la OMS como la ONU han calificado estas prácticas como violaciones de derechos humanos y legales, y han instado a implementar un enfoque de Atención Informada sobre el Trauma en todos los servicios destinados a personas con trastornos mentales.
El propósito de la Atención Informada sobre el Trauma es proporcionar servicios de una manera que sea accesible y adecuada para las personas que han experimentado eventos traumáticos a lo largo de su vida. Se trata de un enfoque de trabajo que permite conocer mejor qué es el trauma y sus consecuencias en el plano físico, psicológico y social (en especial, a profesionales que no tienen una formación especializada en ese tema) y, consecuentemente, poder proporcionar una mejor atención a cada persona en base a sus necesidades (por ejemplo, apoyando la derivación a servicios clínicos especializados, o prestando apoyo práctico en otros ámbitos). Puede considerarse como un “diseño universal” aplicable a diversidad de servicios (sanitarios, sociales, legales, educativos, etc.), el cual se ofrece a todas las personas usuarias, por parte de todo el personal que conforma el servicio. Es decir, independientemente de los servicios que preste una agencia u organización, ésta puede incorporar los cuatro elementos básicos de la atención informada sobre el trauma: 1. Comprender el impacto del trauma; 2 Reconocer los signos y síntomas del trauma, incluso los menos evidentes; 3. Responder integrando conocimientos sobre el trauma en todos los niveles de la atención; 4. Detectar y evitar aquellas acciones que pueden retraumatizar a las personas.
Pese a su creciente implementación internacional, la investigación y aplicación de la Atención Informada sobre el Trauma sigue siendo limitada en España. Por ello, el objetivo de esta comunicación es presentar los fundamentos del enfoque, analizar su aplicabilidad en los servicios de atención a la salud mental en nuestro contexto, y abrir el debate sobre los retos y posibilidades de integrarlo en el ámbito de la rehabilitación psicosocial a lo largo del ciclo vital.